Nunca les dije a mis padres que mi abuela me dejó diez millones de dólares. Para ellos, siempre fui la niña “extra”, la que eclipsaba a mi hermana perfecta, Raven.
Siempre pensé que lo más difícil de ser la niña “extra” era lo invisible que me volvía. En la cena, la atención de mis padres siempre se desviaba de mí…









