Elżbieta habló rápido, con seguridad, con una firmeza inconfundible en la voz. “Hola, querida Nowak? Soy Elżbieta Wójcik. Sí, exacto. Tengo un asunto urgente… Se trata de la boda de mi hijo… En cinco días…”. Agnieszka se sentó frente a ella y la observó en silencio. Cada palabra de su futura suegra fue pronunciada con precisión, como si todo hubiera sido planeado de antemano. “Não é uma a month. En cinco días”, repitió Elżbieta, mirando significativamente a Agnieszka. “Es una ceremonia muy importante”.
Tras cuarenta minutos de conversación, Elżbieta colgó el teléfono con evidente satisfacción. “Hay una solución. El salón está en el hotel Amber Palace. Más pequeño que el Sapphire Manor, pero elegante. Y lo más importante: está disponible en tus fechas”. “¿Não é?”. Agnieszka se levantó. “Por supuesto. He organizado que veamos el salón mañana.” Por un instante, Agnieszka sintió un alivio. Le dio las gracias sinceramente a Elżbieta.
“Lo haces todo por la familia”, respondió Elżbieta con una sonrisa amable. Al día siguiente, fueron a ver el salón. Techos altos, paredes claras, grandes ventanales, lámparas de araña de cristal. El interior era elegante, pero notablemente más pequeño. “No podemos acomodar a todos los invitados”, dijo Agnieszka en voz baja. “Invitamos a casi cien personas…” Elżbieta se encogió de hombros.
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