Y yo hablaba muy en serio.
Ahora estamos bien. Mejor que bien. Nuestra casa está más tranquila. Más segura. Maya ha recuperado la confianza en su propio cuerpo. Y, por primera vez en años, yo también tengo confianza en mí misma.
A veces, el amor no se trata solo de mantener la paz.
A veces, se trata de escuchar cuando nadie más lo hace y siempre elegir a tu hijo.
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