Monique Duval palideció un instante. El lúrex brillante de su traje de baño de repente le pareció ridículo contra las tablas descoloridas y el olor a resina.

Monique Duval palideció un instante. El lúrex brillante de su traje de baño de repente le pareció ridículo contra las tablas descoloridas y el olor a resina.

 

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