Cómo Emily encontró el suyo

Cómo Emily encontró el suyo

“Mi hermosa hija”, susurró en voz alta para que las cámaras pudieran captarlo. “Estoy tan feliz”.

Me detuve. La música subía de volumen.

Me incliné, mis labios cerca de su oído, mi velo rozando su mejilla. Sonreí con la sonrisa más amplia y radiante de mi vida.

“Eres una actriz increíble, Patricia”, susurré con una voz dulce como el veneno. “Hollywood necesita una estrella como tú”.

Patricia se quedó paralizada. Su sonrisa se desvaneció por un momento. Me miró, con la sorpresa nublando sus ojos. Pero la música estaba alta y el momento pasó. Sabía que había oído mal, o que era un cumplido.

Di los últimos pasos hacia Brandon. Me agarró la mano. Tenía las palmas sudorosas.

“Te ves cara”, susurró, una broma que había repetido cientos de veces. Antes me parecía divertida. Ahora solo podía oír la opinión del gestor de activos.

“Lo soy”, respondí. “Mucho”. La ceremonia continuó. El sacerdote habló de amor, respeto y devoción. La ironía era tan densa que resultaba sofocante.

Finalmente, el sacerdote se volvió hacia Brandon. “Brandon, ¿aceptas a Emily como tu esposa, para tenerla y abrazarla…?”

“Sí, acepto”, dijo Brandon, mirándome fijamente a los ojos con devoción practicada.

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