—Por favor… tenga piedad, señor —susurró la camarera embarazada. Pero cuando el multimillonario dio un paso al frente, todos contuvieron la respiración, esperando a ver qué decisión tomaría.

—Por favor… tenga piedad, señor —susurró la camarera embarazada. Pero cuando el multimillonario dio un paso al frente, todos contuvieron la respiración, esperando a ver qué decisión tomaría.

 

Post navigation

Leave a Comment

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

back to top