Un hombre me invitó a cenar, pero cuando llegué, no había comida: solo un fregadero repleto de platos sucios y comida esparcida sobre la encimera. Me dijo con calma: «Quiero ver qué clase de ama de casa serás y si sabes cocinar».

Un hombre me invitó a cenar, pero cuando llegué, no había comida: solo un fregadero repleto de platos sucios y comida esparcida sobre la encimera. Me dijo con calma: «Quiero ver qué clase de ama de casa serás y si sabes cocinar».

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