Sin embargo, cuando la espuma es abundante, espesa, se mantiene durante varios minutos y aparece de manera frecuente, puede ser una advertencia que merece atención médica. Una de las causas más comunes de este tipo de espuma persistente es la presencia de proteínas en la orina, una condición conocida como proteinuria. En personas sanas, los riñones actúan como filtros que evitan que las proteínas pasen a la orina. Cuando este sistema se altera, las proteínas pueden filtrarse y generar ese aspecto espumoso tan característico.
La proteinuria puede estar asociada a distintas afecciones, como enfermedad renal crónica, hipertensión arterial, diabetes, infecciones urinarias o procesos inflamatorios. En muchos casos, este signo aparece en etapas tempranas, cuando aún no hay dolor ni otros síntomas evidentes. Por eso, la espuma persistente puede convertirse en una señal silenciosa que permite detectar problemas antes de que se agraven.

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