Dicen que el baile de graduación es la noche más mágica del instituto: vestidos brillantes, esmóquines alquilados a última hora y la ilusión de que todo tu futuro depende de una sola pista de baile. Para mí, esa noche fue todo menos un cuento de hadas. Sin embargo, se convertiría en algo inolvidable, aunque no por las razones que todos esperaban.
Tengo dieciocho años, y toda mi vida cabe en un pequeño apartamento y en los brazos de una sola persona: mi abuela, Claire. Mi madre murió al darme a luz. Mi padre nunca existió en mi vida. Desde muy joven, mi abuela decidió que los dos seríamos suficientes, que el amor no necesitaba ser mucho para ser inmenso.
Una infancia construida con la fuerza de los brazos y el corazón

Para apoyarnos, aceptó un trabajo como conserje… en mi propia preparatoria. Y ahí empezaron los rumores.
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