Mientras hablaba, vi una notificación nueva. Mi historia era tendencia. La gente estaba rescatando videos antiguos de Sergio, clips donde se burlaba de mujeres embarazadas, de madres solteras, de “las que luego lloran”.
Entonces le dije algo muy simple.
Le dije que yo solo había hecho lo mismo que su hijo hacía todos los días.
Encender una cámara.
Y hablar.
Colgué.
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