Moraleja “Lo siento”, dijo, señalando su silla de ruedas. Pero lo que siguió no fue lástima, fue una elección. Y esa elección los llevó a ambos hacia un futuro más brillante del que ninguno de los dos había esperado

Moraleja “Lo siento”, dijo, señalando su silla de ruedas. Pero lo que siguió no fue lástima, fue una elección. Y esa elección los llevó a ambos hacia un futuro más brillante del que ninguno de los dos había esperado

 

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