Un día después de mudarme a casa de mi hijo, justo al despertar, mi nieto ya estaba de pie junto a mi cama, me sacudía suavemente y me decía: «Abuela, deberías buscar otro lugar donde vivir. Sígueme, te lo mostraré». Me sobresalté y lo seguí a toda prisa.

Un día después de mudarme a casa de mi hijo, justo al despertar, mi nieto ya estaba de pie junto a mi cama, me sacudía suavemente y me decía: «Abuela, deberías buscar otro lugar donde vivir. Sígueme, te lo mostraré». Me sobresalté y lo seguí a toda prisa.

 

Post navigation

Leave a Comment

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

back to top