Aceite de Oliva Virgen Extra para el dorado final 🫒
EL PROCESO: LA GUÍA DEFINITIVA HACIA LA PERFECCIÓN
1. El tratamiento de spa del calabacín 🛀
Empieza rallando los calabacines con los agujeros grandes del rallador. Aquí está el secreto de los campeones: colócalos en un colador, añade una pizca de sal y déjalos reposar 10 minutos. Luego, exprímelos con fuerza con un paño limpio. ¡Deben estar completamente secos! Si hay agua, la albóndiga se deshará. Buscamos la perfección, no un puré. 💧🚫
2. La unión hace la fuerza 🤝
En un tazón grande, combine el calabacín escurrido, el huevo, el queso parmesano, el pan rallado, el ajo picado y las hierbas picadas. Añada una generosa cantidad de pimienta molida. Mezcle con las manos (es más divertido y la masa queda mejor) hasta que la mezcla esté firme y maleable. Si está demasiado húmeda, añada otra cucharada de pan rallado.
3. El corazón secreto 💖
Toma un poco de masa, aplánala en la palma de la mano y coloca un cubo de provolone en el centro. Ciérralo todo y dale forma de bola perfecta, del tamaño de una nuez. Asegúrate de que el queso esté bien sellado, de lo contrario se saldrá durante la cocción (¡y lo queremos todo para nosotros!).
4. La corteza dorada ☀️
Cubre cada bola con una fina capa de queso parmesano extra o pan rallado. Colócalas en una bandeja para hornear forrada con papel vegetal, separadas entre sí. Un chorrito de aceite de oliva virgen extra sobre cada “bomba” y estarán listas para el gran salto.
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