Una hija casada lejos le envió a su padre un par de zapatos… Pero él calzaba talla 40, y ella le envió una talla 43. La verdad oculta en esos zapatos lo hizo llorar.
Un viento frío, típico del fin de temporada, soplaba desde el altiplano, filtrándose por las rendijas de la vieja ventana de madera y trayendo el frío seco característico del invierno a las montañas de Oaxaca.
En una pequeña casa con techo de zinc, en un pueblo cerca de San Juan Mixtepec, Don José Ramírez estaba sentado junto a una estufa de leña, frotándose las manos ásperas mientras miraba una caja recién entregada.
En una esquina del paquete estaba la dirección del remitente: Monterrey, Nuevo León.
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