Cuando gané 200 millones de dólares, lo mantuve en secreto. Decidí ir a ver cómo estaba mi familia. Con manos temblorosas, llamé y dije: «Necesito dinero para medicinas».
Cuando gané 200 millones de dólares, no se lo conté a nadie. Ni a mi hijo Daniel, ni a mi hija Laura, ni siquiera a mis amigos de la iglesia.…









