Compruébelo usted mismo.
Tras la trágica muerte de su esposo y su hija de seis años en un accidente de coche, Magdalena luchó por recuperarse. Durante casi seis meses, permaneció hospitalizada en un hospital psiquiátrico de Varsovia, retraída y sin querer ver a nadie. Su madre, Grażyna, permaneció incansablemente a su lado, dirigiéndose a su hija con cariño. Una mañana, la voz de su madre rompió el silencio:
“Madzia, la empresa de tu esposo podría quebrar en cualquier momento. Jarek está teniendo dificultades para afrontar la situación. Me llamó y me pidió que te entregara esto personalmente. Menos mal que es un buen hombre, pero…”
Las palabras de su madre parecieron despertar a Magdalena.
“Sí, madre… Creo que tienes razón. Creo que David estaría contento si me hiciera cargo de la empresa. Menos mal que me involucró en su trabajo una vez; aprendí mucho.”
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